01
La carta manda más que la web
El 70% de quien entra en la web de un restaurante va directo a la carta. Si es un PDF que hay que ampliar con dos dedos, has perdido la reserva antes de enseñar el local.

Un restaurante no necesita una web bonita. Necesita una carta que se lea en tres segundos, una reserva sin comisión y una ficha de Google que aparezca cuando alguien tiene hambre a cien metros.
Todo lo demás es decoración. Estas seis son las que se notan en el cierre de mes.
01
El 70% de quien entra en la web de un restaurante va directo a la carta. Si es un PDF que hay que ampliar con dos dedos, has perdido la reserva antes de enseñar el local.
02
Cada mesa que entra por un portal externo te cuesta un porcentaje. Un botón de reserva propio, visible en todas las páginas, recupera ese margen desde el primer mes.
03
Una foto de stock de una paella genérica baja lo que el cliente espera pagar. Media jornada de fotografía de tus platos, en tu luz, cambia el precio percibido de toda la carta.
04
Ordenar la carta por margen, anclar el precio con un plato premium arriba y quitar los puntitos que llevan al precio. Son decisiones de diseño con efecto directo en caja.
05
Español, inglés y alemán. En temporada, la mitad de tu público decide en un idioma que no es el tuyo, y una traducción automática mal hecha se nota y resta credibilidad.
06
La ficha de Google Business Profile con horarios, fotos, carta enlazada y reseñas recientes trae más mesas que cualquier publicación. Es gratis y casi nadie la trabaja bien.
Te decimos qué cambiaríamos para subir el ticket medio antes de que gastes un euro.